27 de julio de 2010

Prohibir los toros, no es quitar libertades, es decidir si es maltrato animal o no:

No suelo hablar del tema de los toros, porque provengo de una familia torera. Mi ascendencia es tudelana y riojana, con abuelo y bisabuelo "maletillas", apodados (y aún nos siguen llamando así a todos los nietos masculinos por el pueblo) Costillares, en honor al inventor de muchas técnicas toreras, allá por finales del 1700. 

No suelo hablar de este tema, porque he pecado. He ido a los toros y, en efecto, es un espectáculo. Eso es tan real, como el hecho de que el toro sufre de una manera cruel y desalmada. La pregunta aquí no es si está en juego la libertad de los que quieren ver el toreo, es si en nuestra sociedad, consideramos eso una inmoralidad o no, y si lo hacemos, habrá que prohibirlo como se prohíbe la exclavitud, el maltrato de género, y tantas cosas que en su día no estuvieron prohibidas porque no se consideraban una inmoralidad.

Es innegable, que hay una cultura y una tradición que ha provocado que hoy en día haya una afición enorme por el toreo, también por los encierros y todo lo que tiene que ver con el toro. Pero de lo único que se habla, es del sufrimiento del toro, no de la fiesta (otra cosa es que algunos estén mezclando su catalanismo con la fiesta española por antonomasia, pero eso da igual, el toro sigue ahí, es una excusa de los mismos que mezclan su anticatalanismo con las ansias porque ese odio a lo español también ocurra)

Pero eso no da derecho a nadie a decir tonterías como que "el toro de lidia se extinguiría". Como no da derecho a nadie, a hablar de libertad, de que "el que no quiera no vaya", como si de lo que tratáramos es de comparar la libertad de prensa, de opinión, de actos, con la libertad de acudir a un acto que puede ser declarado como maltrato animal.

De eso es de lo que estamos hablando y por eso, hay que respetar la palabra que de Cataluña y en su nombre, el Parlamento. La abolición de la esclavitud de los negros, no se decidió en función de "pues quienes no quieran tener esclavos, que no los tengan", sino que una sociedad, en boca de sus representantes, decidió prohibirlo por ley, al considerarlo inmoral.

Cataluña, lo que hace es posicionarse en el debate sobre si el espectáculo merece la pena la humillación a la que se le somete al toro o, por el contrario, esa humillación es inmoral y por tanto, hay que prohibirla. 

Es una decisión fruto de un debate, con personas posicionadas en bandos diferentes pero que, al final, la mayoría se impondrá. Y si toca imponerse la mayoría que decide prohibir en su territorio el toreo, pues entonces los taurinos, tendrán que trabajar como los antitaurinos han hecho durante décadas, manifestándose y saliendo a las calles a trabajar un poquito por lo que consideran sus derechos mientras por fin, los antitaurinos de al menos un lugar, se sientan en el sofá y se fuman un puro.

Como observarán, no me he posicionado sobre el tema en cuestión. Mi opinión es mía y me la guardo. Pero caramba, votar si queremos o no toros, por considerarlo inmoral, no es un tema tabú ni sagrado como lo quieren convertir otros. Votar... eso si que es un derecho de libertad...

6 comentarios:

Jesús Zamora Bonilla dijo...

Y si la mayoría del parlamento, después de un debate plural, decide que todos tenemos que raparnos el pelo al cero y tatuarnos la esvástica en el cuero cabelludo, ¿también será una decisión democrática?

Jesús Zamora Bonilla dijo...

seguimiento

Alain Coloma dijo...

Jesus,

Creo que he dejado bien claro que lo que se decide es si el toreo es maltrato animal o no, por lo tanto tu ejemplo, deberías darme la razón en que no es solo mas que una exageración.

Yo les suelo decir tanto a los taurinos como a los antitaurinos (igual que a los republicanos y monárquicos) que no van a conseguir nunca nada enfrentando sus posiciones y sin entender al otro.

En cualquier caso, la decisión no es equiparable a atentar contra nuestras leyes o libertades fundamentales, es en todo caso equiparable a la ley del tabaco. En su día, se decide no fumar en autobuses y aviones (antes se podía) porque esa sociedad considera poco ético para la salud no solo de no fumadores. Hoy en día, considera que no hay que fumar en ningún sitio público.

Ese tipo de leyes, los que están en contra siempre llaman a la libertad. Pero la libertad no es anarquía, es regulación de libertades. Incluso la libertad de expresión está regulada en que no puedes, por ejemplo, atentar contra mi honor. Y la ley del tabaco se hace para protegerme a mi, no para fastidiar al fumador. Igual, la ley que prohibe los toros en cataluña, se hace para proteger al toro del sufrimiento, no en contra de los taurinos ni de sus libertades.

Insisto, sigo sin posicionarme, pero entiendo perfectamente las razones que llevan a los antitaurinos a continuar con su protesta, como entiendo a los taurinos que lo consideren un espectáculo.

Jesús Zamora Bonilla dijo...

Alain:
la inmensísima mayoría de los participantes en el debate entendemos perfectamente las posturas de los demás; lo que pasa es que no estamos de acuerdo.
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No creo que el caso de los toros se pueda equiparar al del tabaco: en este caso, se supone que la razón por la que se prohibe es porque atenta al derecho de otra persona a respirar aire puro, pero ni los que están en contra ni los que están a favor de la prohbición de fumar en espacios públicos ponen en duda que el no fumador tenga ese derecho (la discusión es CUÁL es el derecho más importante: el del no fumador a respirar aire puro, o el del fumador a fumar). En cambio, en el caso de los toros lo que está en cuestión es si los toros tienen derecho a no ser toreados, y eso no lo aceptamos quienes apoyamos el toreo.

Alain Coloma dijo...

Es exactamente lo mismo Jesús, los antitaurinos de lo que hablan es del maltrato al toro, del sufrimiento que padece que, por otra parte, es innegable.

Aqui la discusión en este caso, es CUÁL derecho es más importante, si la del taurino a ver un espectáculo (que es evidente que lo es) o la del toro a no ser torturado (que también es evidente que lo es).

Y no, claro que no son personas, y no atenta como el tabaco contra la salud de las personas. Pero esa es la única diferencia, que no son personas. Y ojo, yo no te hablo de matar al toro, que eso entra dentro de la cadena humana y quien lo critica, pues ni siquiera le entiendo, yo solo hablo que entiendo cuando los antitaurinos hablan de tortura al toro, porque esa tortura, es evidente que se da.

Y habrá sociedades que lo acepten, y sociedades que no. Es así de simple. La catalana, ha dicho "ya basta" y no ocurre nada...

Jesús Zamora Bonilla dijo...

Alain:
Es exactamente lo mismo Jesús, los antitaurinos de lo que hablan es del maltrato al toro, del sufrimiento que padece que, por otra parte, es innegable
No, no es "exactamente lo mismo", sino "exactamente lo contrario". Lo que dices que es innegable (que el toro sufre), nadie lo niega (al menos, nadie que intervenga seriamente en el debate). Lo que se discute, como te he dicho, es si el toro TIENE DERECHO a que no le causemos ese sufrimiento. Por ejemplo, desde la visión contractualista de los derechos (o sea, los derechos como resultado de un "acuerdo de no agresión y cooperación mutua"), es OBVIO que los animales "no tienen derechos" (porque no pueden HACER ese acuerdo); así que para aceptar que los toros tienen derechos, primero tienes que tener una teoría sobre la NATURALEZA de los derechos que permita que los animales los tengan, y no todos tenemos una teoría así.
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La catalana, ha dicho "ya basta" y no ocurre nada...
¿Y qué iba a ocurrir? Supongo que lo que sí ocurrirá una vez que las corridas se prohiban en toda España, es que se sacrificarán todos los toros de todas las ganaderías, al entrar éstas en quiebra. Pero eso no es ningún problema moral, supongo.

Perfil

Bilbao, Vizcaya, Spain
Soy Licenciado en Publicidad y Relaciones Públicas y tengo estudios de Periodismo. He hecho teatro amateur 10 años. He grabado algunos cortos. Soy Formador en Comunicación. He sido tertuliano de la SER, Onda Vasca, Telebilbao y ETB. Escribo, leo, veo cine... Como se ve, mi vida tiene bastante que ver con la comunicación. Estoy dispuesto a abrirme al mundo. ¿Está el mundo preparado para recibirme a mi?